Un Partido para la revolución

Un Partido para la revolución

El Partido Comunista Marxista Leninista de Uruguay nace y se desarrolla en la unión de la teoría revolucionaria del marxismo leninismo y el movimiento obrero, de la unión además con las luchas de todas las clases trabajadoras, del movimiento estudiantil y del movimiento de mujeres.

El Partido Comunista Marxista Leninista de Uruguay nace no por las pretensiones de algunos, sino por una necesidad histórica. En nuestro país, el marxismo leninismo no ha podido tener una expresión clara y acabada, con continuidad en el tiempo; nunca se logró el cometido fundamental de fusionar el marxismo revolucionario con el movimiento obrero, siendo la construcción de un partido de vanguardia algo que hasta el momento no ha pasado de intentos fallidos.

En los inicios del comunismo en nuestro país, cuando el ala internacionalista del Partido Socialista encabezada por Eugenio Gómez funda el Partido Comunista de Uruguay, se intentó durante las décadas del 20 y 30 desarrollar el marxismo revolucionario.

Las dificultades para desarrollar política e ideológicamente a sus cuadros y el mecanicismo a la hora de adoptar las directivas de la Comintern, sumado a la influencia de otras concepciones, empezaron tempranamente a socavar este intento que comenzaba en 1920, hasta abrirle definitivamente el paso  al revisionismo moderno con Rodney Arismendi, cuando éste da un golpe estilo putsch, sin debate y sin programa, esta teoría se consolida definitivamente en el Partido Comunista de Uruguay en el año 1955.

Luego de la derrota en la URSS y el colapso de la misma en 1992, el proceso de descomposición de este partido se agrava, lo que antes representaba una tendencia revisionista, se convirtió en una organización que abiertamente representa a la burguesía en el movimiento obrero, rechazando los postulados básicos del marxismo leninismo.

Esto no quiere decir que la clase obrera en nuestro país no haya intervenido en la realidad y dado heroicas batallas, pero el que desde hace cincuenta años su situación material venga retrocediendo, el que nunca haya podido consolidarse como una alternativa y expresarse independientemente con un programa propio y el que una y otra vez se vea arrastrada y convertida en furgón de cola de diferentes proyectos de la burguesía, son consecuencias de que nunca se haya consolidado un Partido que guiado por la teoría revolucionaria del marxismo leninismo pueda representar sus intereses y agrupar tras de sí al resto de las clases trabajadoras.

El Partido Comunista Marxista Leninista de Uruguay asume críticamente la historia de la izquierda, se inspira en lo mejor de la clase obrera, hace honor a su heroísmo, surge como una necesidad histórica y viene a ocupar en el espectro político un lugar ausente: el marxismo leninismo.

El contexto en el que surge el Partido Comunista Marxista Leninista de Uruguay puede parecer a primera vista, un contexto, donde las ideas del marxismo revolucionario difícilmente se abran paso.

Un contexto donde la mayoría de los partidos tradicionalmente de izquierda han dejado de lado todas las ideas avanzadas que en algún momento defendieron, donde la discusión dentro de las organizaciones sociales y políticas desciende hasta niveles inimaginados, donde los parámetros en que se dan los debates no sólo no plantean ni por asomo trascender marcos del capitalismo, sino que se mueven en matices dentro de un consenso sobre una misma política económica continuada por los distintos gobiernos, de diferentes colores, desde hace décadas.

Los grandes debates que alguna vez puso la izquierda en el país, la revolución, el socialismo, el sistema público y estatal de salud, la educación pública, el desarrollo de nuestras capacidades nacionales, entre otros, hoy no aparecen más que marginalmente en el debate.

Hoy vivimos un contexto de gran desmovilización de la clase obrera y del resto de los movimientos sociales, años de trabajo de zapa del oportunismo desde el movimiento obrero y desde el gobierno, han desmantelado y socavado su capacidad de lucha.

Pero también es un contexto donde las ideas del oportunismo se han expresado abiertamente, donde la utopía de los mismos expresada en el Frente Amplio ha fracasado rotundamente frente a los ojos de la clase obrera.

El oportunismo, en la actualidad, sólo puede plantearse como objetivo su vuelta al gobierno si socava toda perspectiva revolucionaria que pueda existir entre las clases trabajadoras, si socava toda capacidad y método de análisis de los elementos más activos, sólo a condición de esto puede plantear y arrastrar a las amplias masas de trabajadores detrás de un proyecto de acumulación meramente electoral.

En este proceso el oportunismo evidencia cada vez más su carácter de clase, y a pesar que logra arrastrar a gran parte de la izquierda independiente que venía existiendo, se muestra abiertamente como es frente a importantes sectores de trabajadores.

El oportunismo hoy cada vez más deja de mostrarse como una tendencia para mostrarse como agentes, se profundiza su proceso de descomposición moral y política y todo esto en un contexto donde su influencia parece ser a primera vista avasalladora.

Hoy frente al agravamiento de la situación económica, frente a despidos, cierre de fábricas y empresas, envíos a seguro de paro, deterioro de los salarios y la vida material de los trabajadores, el oportunismo por un lado canta loas a la conciliación de clases y a la unidad nacional, y por otro impone una agenda que beneficie su acumulación electoral.

Es en este contexto que el Partido Comunista Marxista Leninista de Uruguay aparece en la realidad, se presenta frente a la clase obrera, a las demás clases trabajadoras, a las mujeres trabajadoras, a los estudiantes y a la juventud.

Vivimos un momento bisagra, un momento donde la ideología burguesa parece tener una hegemonía absoluta, donde el oportunismo arrastra tras de sí hasta sus críticos de izquierda más severos, en este momento se presenta nuestro Partido, y con esto esta hegemonía tiene una primera fisura.

Sale a la luz el Partido Comunista Marxista Leninista de Uruguay, para unir la lucha con la teoría revolucionaria de Marx, Engels, Lenin y Stalin, para aprovechar la experiencia histórica de la lucha de hombres y mujeres en todo el mundo, para abolir las trabas que hoy nos impiden en nuestro país utilizar las riquezas y capacidades propias para beneficio de las mayorías de trabajadores, para luchar por la revolución y el socialismo.

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