Por el Poder Popular y el Socialismo, Viva el Primero de Mayo

Por el Poder Popular y el Socialismo, Viva el Primero de Mayo

Hace 134 años la burguesía colgaba de la horca a los Mártires de Chicago, desde entonces el 1ero de mayo se convirtió en un día de importante conmemoración para los trabajadores.

Día de homenaje, tributo y recuerdo, día de lucha y de reafirmación de la perspectiva de emancipación de la clase obrera.

Hoy cuando en todo el mundo se evidencian los efectos terribles de la crisis del capitalismo, resulta impostergable levantar las banderas de la clase obrera en su lucha irreconciliable contra la burguesía.

Colocar en el plano de las luchas cotidianas el programa histórico de los trabajadores y enfrentar con decisión a las corrientes oportunistas que subordinan los intereses de la clase obrera a los intereses del capital y pregonan la conciliación de clases.

En nuestro país la crisis golpea con dureza las condiciones de vida de los trabajadores y demás sectores populares, al tiempo que desde las corrientes mayoritarias en la conducción sindical no se levanta una plataforma que posibilite poner a la clase obrera a la ofensiva y se limitan a administrar la crisis mancomunados con los empresarios.

No hay ni puede haber neutralidad en el conflicto entre las clases, no hay salida conjunta ni unidad posible con las clases dominantes.

Desde el Partido Comunista Marxista Leninista de Uruguay saludamos con entusiasmo a los trabajadores del mundo y a sus organizaciones sindicales.

La situación económica de los trabajadores que los empuja a vender su fuerza de trabajo constituye a los sindicatos en su forma natural y primaria de organización. El interés inmediato de los trabajadores es obtener mejores condiciones para vender su fuerza laboral, en este sentido la lucha contra el patrón por mejores condiciones de trabajo y vida es la primera forma casi instintiva de la lucha de clases. Cuanto más débil sea la organización de los trabajadores más duras serán las condiciones impuestas por el capital.

Aunque los sindicatos no son propiamente organizaciones revolucionarias, en tanto no se proponen el derrocar el régimen de trabajo asalariado que condena al proletariado a venderse como una mercancía, la lucha que los trabajadores dan desde los mismos configuran una primera escuela de lucha de clases, donde a través de la experiencia los trabajadores ven la necesidad de unirse y luchar, así como también empiezan a reconocer a su enemigo de clase.

Pero la clase trabajadora no está separada de las demás clases por una “muralla china”, cotidianamente entre sus organizaciones y muy particularmente entre los sindicatos, operan distintos representantes de la burguesía, que promueven un sindicalismo basado en la conciliación, en la paz social y en el mejor de los casos en la resignación reformista, es decir una orientación que busca domesticar a la clase trabajadora y restringir sus luchas a lo aceptable para las clases dominantes.

Estas orientaciones, hegemónicas desde hace décadas en las direcciones del movimiento sindical, son las que hoy en día en medio de la crisis social y económica reducen la lucha al reclamo de asistencia social y la solidaridad organizada, reclamos que pudiendo ser en muchos aspectos compartibles pasan por alto los despidos, reducciones de salario y precarización laboral. Esto demuestra la naturaleza de clase de este sector, el que en un momento haya impulsado luchas económicas con cierto éxito y que los niveles de vida de los trabajadores hayan mejorado relativamente, no niega su naturaleza. La demostración está en que hoy en medio de la crisis promueven la paz social y hablan de la unidad nacional para salir adelante, y las conquistas que en un momento se obtuvieron hoy se pierden.

Los trabajadores en la situación actual tienen que defenderse de los ataques del capital, tienen que salir a luchar contra los despidos, plantear que el seguro de paro no es la solución y defender sus niveles de salario, pero los trabajadores tampoco pueden exagerar los alcances de esta lucha. La única forma de salida que tiene el capital en la crisis es aumentar la explotación de los trabajadores, lo que va generar una degradación de la vida de los mismos, así que estas luchas necesarias, son paliativos, sin romper con la forma social en que vivimos no hay solución de fondo posible.

Por esto a la lucha porque la crisis no la paguen los trabajadores hay que imprimirle un sello propio, un sello que las conducciones mayoritarias del movimiento sindical rechazan, un sello apoyado en una verdad irreductible: la única manera que conoce la historia de que la crisis no caiga sobre los trabajadores es cambiando radicalmente el régimen social en que vivimos, socializando los principales medios de producción y poniendo la riqueza que genera la sociedad al servicio de la sociedad.

La lucha de los trabajadores hoy tiene que tener necesariamente estas dos aristas: lucha contra los despidos, envíos al seguro de paro y demás ataques a la realidad material de los trabajadores y la convicción de que sólo una revolución social y política podrá resolver definitivamente la situación de los mismos.

El sistema capitalista, un sistema injusto, opresor y explotador, que está en descomposición, caerá producto de la acción organizada de la clase obrera consciente de su rol histórico y organizada en su Partido.

¡Viva el Primero de Mayo!

¡Viva la Clase Obrera!

¡Viva Partido Comunista Marxista Leninista del Uruguay!

¡Por el Poder Popular y el Socialismo!

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