Programa de la revolución en Uruguay

Carácter socialista de la revolución

Como hemos planteado, en la época que vivimos el capitalismo ha llegado a un grado de desarrollo que es su fase imperialista. Grandes monopolios mundiales junta a una oligarquía financiera dominan el mundo y todos los sectores de la economía, de la producción y el comercio.

La libre competencia no es más que una retórica verbal utilizada por los monopolios imperialistas para imponer su dominio en el mercado mundial y en los países dependientes como el nuestro.

El Estado burgués cumple un importante papel para el desarrollo y fortalecimiento  de los monopolios y la dominación del capital financiero, garantizando su dominio, y hasta socorriendo con capital cuando el sistema lo requiere. Hay una verdadera fusión entre los intereses de la clase capitalista y su Estado.

La crisis general que atraviesa el capitalismo mundial desde comienzos del siglo XXI ha hecho cada vez más feroz la disputa interimperialista por el control de la economía mundial. Las potencias, un pequeño número de países poderosos económica y militarmente, realizan un intenso saqueo de los recursos naturales del planeta, mientras que se disputan mercados, realizan guerras imperialistas inventando diversos pretextos para legitimarlas, pero siempre su objetivo es el dominio del mercado mundial y el control de distintas zonas de influencia y de materias primas.

En la medida en que los monopolios continúan extiendiendo su dominio, se elevan los precios de los alimentos, aumenta la jornada de trabajo y empeoran sus condiciones y salarios. La vida de la clase trabajadora a nivel mundial se vuelve más dura, millones de productores rurales, de comerciantes e industriales van a la ruina y aceleran su proceso de proletarización; el mundo se hace más desigual.

Las contradicciones entre la burguesía mundial y la clase trabajadora, entre los países imperialistas y los pueblos, y también entre los propios países imperialistas se van agudizando; esta situación coloca a la revolución proletaria como una necesidad y como la única solución posible para evitar la guerra, la explotación y la opresión que sufren los pueblos del mundo. En síntesis, como hemos indicado, es la época capitalista-imperialista y de la revolución proletaria.

Además, el estudio que presentamos de las características de la sociedad y la economía uruguaya nos plante que la contradicción principal existente en nuestro país es entre la gran burguesía nacional y extranjera de un lado, y el conjunto de los trabajadores y las clases oprimidas por el otro.

Para superar esta contradicción en nuestro país es necesario acabar con la propiedad privada de los medios de producción y destruir el Estado burgués. Puesto que mientras dure el actual régimen de explotación, donde una minoría tiene ganancias enormes a costa de la mayoría del pueblo, éste continuará sufriendo la opresión.

Es también evidente que el triunfo de la revolución socialista en el Uruguay implica que las burguesías de la región, apoyadas por el imperialismo, particularmente el de Estados Unidos, harán todo lo posible para derrotarla. Por eso es siempre indispensable desarrollar un activo internacionalismo proletario, apoyando e incentivando las luchas de todos los pueblos latinoamericanos y del mundo.

Sólo una revolución que elimine las relaciones capitalistas de producción puede garantizar un para futuro para el pueblo uruguayo, el fin de la explotación y la recuperación de la soberanía nacional.

En ese sentido, el carácter de la revolución en Uruguay es socialista, es la lucha de la clase trabajadora y sus aliados para poner fin a la explotación capitalista y socializar la tierra y los medios de producción.

La importancia de plantearlo de esta manera pasa porque algunos sectores que se llaman a sí mismos de izquierda afirman que la revolución socialista no es la forma inmediata, pues al Uruguay aún le resta desarrollar su capitalismo pero de manera independiente, separan el antiimperialismo del socialismo y asignan incorrectamente un papel de avanzada a la burguesía nacional, que como hemos visto, nunca llevará adelante pues sus lazos con el imperialismo son profundos.

Actualmente a nivel mundial, con nuestro país incluido, tiene estructuras estatales y el mundo organizado de tal manera que no hay posibilidad de un capitalismo distinto o nuevo. Esto significa que las fuerzas productivas en los países dependientes no pueden continuar su expansión en los marcos del capitalismo, este les ha permitido llegar al máximo compatible con la supervivencia de los centros imperialistas como tales.

 Por lo tanto, el crecimiento y desarrollo de nuestro país se contradice contra el capitalismo considerado como lo que es, un sistema mundial total y único. Las tareas democráticas, antiimperialistas y socialistas son partes de una misma revolución. Para eso los trabajadores deben establecer un gobierno revolucionario, sin la presencia de los explotadores capitalistas, éste es el objetivo de la lucha de la clase obrera.

Programa de la revolución socialista

1. Socialización de los monopolios capitalistas y los medios de producción estratégicos de la economía, incluyendo las grandes cadenas de supermercados. Planificación de la economía para atender las necesidades del pueblo.

2. Nacionalización de la banca, fusión de todos los bancos privados y públicos actuales en un solo banco estatal.

3. Para poner fin al saqueo imperialista de la economía nacional: nacionalización del comercio exterior, fin del envío de remesas de las ganancias al exterior, fin del pago de la deuda externa, anulación de las deudas del Estado con capitales extranjeros, con acreedores privados y con Organismos Internacionales Financieros.

4. Expropiación y nacionalización de las grandes extensiones de tierra. Reforma agraria, la tierra propiedad estatal con producción a gran escala. A los pequeños productores: cancelación de sus deudas con los bancos y fomento de la cooperación para la explotación en conjunto con la utilización de maquinaria y herramientas. Elaboración de un plan nacional para la producción de alimentos.

5. Anulación de todos los impuestos al trabajo y al consumo. Sustitución por un impuesto progresivo sobre las ganancias.

6. Estatización de todos los medios de transporte colectivo.

7. Educación pública y gratuita en todos los niveles, con el presupuesto estatal necesario. Fin del lucro en la educación, eliminación de la educación privada mediante su estatización.

8. Fomento de la investigación y la innovación de cara al proyecto social que se abre, impulso de una producción de conocimiento vinculada con el trabajo, involucramiento de la clase trabajadora en el desarrollo de conocimiento y tecnología, avanzar hacia terminar con la separación del trabajo manual e intelectual.

9. Democratización de los medios de comunicación mediante la socialización de los grandes canales de televisión, de radios y prensa escrita.

10. Justicia: jueces electos por el pueblo y creación de órganos populares de administración de justicia. Creación de un sistema penitenciario que tenga como objetivo real la rehabilitación.

11. Socialización de las tareas de reproducción y cuidados. Plan de desarrollo de instituciones que atiendan especialmente las necesidades de los sectores de la población más vulnerables, mujeres madres, niños, jóvenes, personas enfermas y discapacitadas y personas mayores.

12. Combate contra todo tipo de explotación de seres humanos, incluida la explotación sexual en sus diversas formas: prostitución legal y trata.

13. Prohibición expresa de todo tipo de discriminación y segregación por razones de género, raza, discapacidad, orientación sexual, origen social u origen nacional. El Estado tendrá que asegurar que todos las personas puedan explotar sus potencialidades sin limitantes económicas o sociales.

14. Sistema de salud único, público y gratuito, que garantice atención y cuidado a la salud física, mental, sexual y reproductiva de toda la población. Políticas de producción de medicamentos autónomas de los grandes monopolios.

15. Democratización del arte y la cultura, que todo el pueblo pueda acceder a la producción artística y cultural de toda la humanidad, fomento de teatros, cines, museos y demás instituciones que permitan esto. Apoyo a los artistas que se encuentran en el territorio nacional, fomento de una concepción artística vinculada con las luchas de las clases trabajadores y demás sectores oprimidos y explotados.

16. Reducción de la jornada de trabajo de trabajo a 6 horas y aumento de salarios. Establecimiento de días de descanso obligatorio (exceptuando sectores esenciales).

17. Implantación de un único sistema de seguridad social, eliminación del lucro con las jubilaciones y pensiones, eliminación de las actuales AFAPs.

18. Fomento del deporte en toda la población, impulsar y crear instituciones en este sentido.

19. Garantizar vivienda digna con todos los servicios básicos necesarios. Aplicación de un plan estatal de vivienda para solucionar el déficit habitacional.

20. Juicio, prisión y confiscación de bienes a todos los corruptos.

21. Apoyo a la lucha de los demás pueblos de la región y el mundo contra el capitalismo y la dominación imperialista. Principio de autodeterminación de los pueblos.

22. Depuración de los aparatos represivos del Estado, anular todos los compromisos con la impunidad, juicio y castigo a los criminales de la dictadura y de quienes atentaron contra el pueblo. Apertura de todos los archivos clasificados para su investigación.

23. Disolución de las fuerzas represivas y creación de un nuevo ejército que esté dispuesto a defender la revolución.

Este programa tiene un carácter transitorio, determinado por las condiciones concretas del país. La esencia es la quiebra de la formación capitalista-imperialista dependiente.

Socializar los principales medios de producción, nacionalizar la banca y el comercio exterior, expropiar las grandes extensiones de tierra e implementar una reforma agraria implican movilizar el excedente económico que hoy sale del país y convertirlo en excedente planificado, fuente principal del desarrollo, es al servicio del pueblo.

Esto implica también desestructurar el poder económico de la burguesía local y cumple con tres premisas:

1. Económico: incremento de la producción y liberar excedente económico para el desarrollo planificado

2. Social: elevar nivel de vida del campesino y trabajador rural

3. Político: destruir los fundamentos económicos del poder de la burguesía nacional

Para garantizar que un gobierno revolucionario pueda ejercer sus funciones y cumplir sus planes es indispensable la socialización de los principales medios de producción.

Para poder adoptar medidas serias, es indispensable el control de toda la banca y el sistema financiero y su fusión en un solo banco controlado por el gobierno revolucionario.

La reforma agraria debe ser realizada por el gobierno revolucionario en primer lugar para ponerle fin a la concentración de la tierra, en segundo lugar, para garantizarle estabilidad a los pequeños productores a quienes se les debe suministrar maquinaria e insumos haciéndolos parte de un plan nacional de producción de alimentos.

Esto incluye también la prohibición del uso indiscriminado de pesticidas, de transgénicos provenientes de empresas extranjeras, para poder garantizar realmente la seguridad y soberanía alimentaria.

Esta reforma agraria es la base material del programa, pues la renta de la tierra es el origen del principal excedente económico del país en las condiciones actuales, y sólo movilizando planificadamente este excedente es posible aplicar el programa revolucionario.