Desarrollo del capitalismo y su fase superior: El Imperialismo

Desde sus orígenes, el ser humano ha vivido en sociedad y ha sometido y transformado su entorno para satisfacer sus necesidades. Esto ha sido así a lo largo de la historia, aún en distintos lugares geográficos sin contacto entre sí, es una característica intrínseca a las sociedades humanas.

 Las capacidades de utilizar elementos de la naturaleza, modificarlos y combinarlos, hasta transformarlos en objetos que satisfagan las necesidades es lo que se denominan fuerzas productivas. Sin embargo, los hombres no producen los bienes materiales trabajando aisladamente, sino en común, en grupos o en sociedades, lo que llamamos relaciones de producción.

El desarrollo de toda la humanidad ha sido y es impulsado por la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, por quienes ejercen las fuerzas productivas y quienes se benefician de las relaciones de producción, es decir por la lucha de clases, el motor de la historia.

 Hoy vivimos en la sociedad capitalista, la cual surgió de la sociedad feudal en el momento en que las fuerzas productivas llegaron a un punto en que eran incompatible con las relaciones de producción existentes.

Las revoluciones burguesas eliminaron del planeta al antiguo régimen feudal e instauraron el capitalismo, que terminó imponiéndose como sistema de dominación. La clase burguesa y su sistema de dominación capitalista se presentan ante la humanidad como el último esquema posible tras el acontecer de la historia.

 El capitalismo se sustenta en base al trabajo asalariado, por la producción colectiva de la riqueza social pero la apropiación individual de la misma, por lo que la contradicción entre fuerzas productivas y relaciones de producción, o sea, el antagonismo entre las clases sociales es aún más acentuada.

Por un lado las primeras están cada vez más desarrolladas e implican a miles de millones de seres humanos, es decir la forma material de producir es cada vez más social, mientras que al mismo tiempo la apropiación de los frutos de esa producción es privada, porque la característica del capitalismo es la propiedad privada de los medios de producción y con ello la apropiación privada del producto social.

La característica inicial del capitalismo fue la libre competencia entre los propietarios, esto acentúo la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción, la cual desembocó en su fase actual, el imperialismo, donde las contradicciones están más agravadas y su elemento principal es el surgimiento de los grandes monopolios capitalistas.

Estos monopolios surgieron porque las grandes empresas industriales alcanzaron un tamaño que ya no era compatible con la libre competencia.

 Otra característica principal del imperialismo es la fusión del capital industrial con el capital bancario, dando lugar a lo que hoy se conoce como capital financiero, el cual centraliza el poder económico.

 Lenin en su obra “El imperialismo, fase superior del Capitalismo”, lo describe:

 “El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en la cual ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido una importancia de primer orden la exportación de capital, ha empezado el reparto del mundo por los trust internacionales y ha terminado el reparto del mismo entre los países capitalistas más importantes.”

 El imperialismo expandió el sistema capitalista por todo el mundo, mediante la exportación de capitales, el saqueo de materias primas de varias zonas del planeta, con procesos que incluyeron guerras y agresiones a pueblos enteros.

La exportación de capitales es una consecuencia ineludible de la etapa actual del capitalismo mundial, producto de la situación de monopolio de un grupo reducido de países con alto desarrollo y en los cuales se concentra el poder económico, donde la acumulación de capitales alcanza enormes proporciones, generando un excedente que debe ser reinvertido en el resto de los países, a través de lo que muchas veces se menciona como inversión extranjera.

En el mismo texto “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, Lenin lo plantea de la siguiente forma:

“Mientras el capitalismo siga siendo capitalismo, el excedente de capitales se consagra, no a elevar el nivel de vida de las masas de un país dado, pues de ello se derivaría una disminución de las ganancias para los capitalistas, sino a aumentar estas ganancias mediante la exportación de las mismas al extranjero, a los países subdesarrollados. Los beneficios son en ellos habitualmente elevados, pues los capitales son allí poco numerosos, los precios de las tierras bajos, los salarios también, las materias primas baratas. Las posibilidades de exportación de capitales provienen de que cierto número de países atrasados han sido ya arrastrados al engranaje del capitalismo mundial… y se dan en ellos las condiciones elementales del desarrollo industrial.”

La exportación de capitales desde los países desarrollados se complementa con la exportación, a altos precios, de productos procedentes de estos mismos países. Este aspecto está ligado con la imposición de préstamos que conllevan altas tasas de interés, con también condiciones  abusivas para los países periféricos.

Estas altas tasas de interés en los créditos del imperialismo a los estados pobres y dependientes bajo su dominio, ha provocado su endeudamiento, al mismo tiempo que aumenta la subordinación hacia el imperialismo.

Entre los diferentes sectores del capital monopolista y entre los distintos países imperialistas existen contradicciones, entre ellos no hay paz ni armonía, sino una lucha feroz por nuevos repartos de áreas de influencia tanto como mercados para colocar sus productos como por el control de las materias primas. Si bien los distintos países imperialistas y grupos monopolistas llegan a veces y por diversas razones a arreglos y acuerdos, estos son transitorios, pues las contradicciones entre sí son inherentes al sistema e irreconciliables y conducen muchas veces a conflictos e incluso guerras abiertas como las guerras mundiales ocurridas durante el siglo pasado.

Para nosotros la historia de la humanidad no termina en el capitalismo, la propia historia nos  indica otra cosa, pues la supuesta invencibilidad del capitalismo fue derrotada en 1917 en Rusia por la revolución proletaria, dirigida por Lenin y el Partido Bolchevique representando el más grande hecho en la lucha por la emancipación del ser humano.

Y esto tiene su base en que con su obra Marx y Engels demostraron de manera científica que la visión que presenta la burguesía es falsa y que el capitalismo al crecer y acentuarse también desarrolla su sepulturero, el proletariado. Y desde 1917 la revolución proletaria no es solo una discusión teórica sino un problema real inmediato.

Marx y Engels plantean claramente las tareas de los comunistas: 

“El objetivo inmediato de los comunistas es idéntico al que persiguen los demás partidos proletarios en general: formar la conciencia de clase del proletariado, derrocar el régimen de la burguesía, llevar al proletariado a la conquista del Poder. “

Decían también: “Al esbozar, en líneas muy generales, las diferentes fases de desarrollo del proletariado, hemos seguido las incidencias de la guerra civil más o menos embozada que se plantea en el seno de la sociedad vigente hasta el momento en que esta guerra civil desencadena una revolución abierta y franca, y el proletariado, derrocando por la violencia a la burguesía, echa las bases de su poder.”

Esto se expresa en las formas sociales de los países oprimidos, que son economías capitalistas cuya estructura es dependiente.

En su fase imperialista, el capitalismo perfecciona el saqueo al mismo tiempo que les bloquea el desarrollo auténtico del capitalismo sustituyéndolo por una formación al servicio de sus intereses.