Informe julio 2020

Informe julio 2020

La situación económica y social se agrava, los índices de desempleo, inflación y proyecciones de crecimiento de la economía en general empeoran a niveles cercanos a la crisis del 2002. Sin embargo esto no se expresa, por el momento, en el aumento de la lucha de la clase trabajadora ni se expresa la crisis económica en una crisis política. Las razones de esto son múltiples. Por un lado la excusa de la crisis sanitaria permite desentenderse al gobierno de la coyuntura, y por otro las conducciones oportunistas, que son ampliamente mayoritarias en el movimiento sindical y social, han asumido un rol activo en el pacto social, permitiendo que el ajuste sobre la clase trabajadora se realice casi sin resistencia.

En el actual momento de la lucha de clases, asistimos a un fuerte avance del capital sobre los trabajadores, debido a que éstos como clase, se encuentran desprotegidos, sus organizaciones han sido desarticuladas, la fragmentación al interior de la clase ha aumentado, y sobre todo, porque carecen de una organización política propia e independiente, el Partido.

Por ahora el gobierno mantiene su gobernabilidad sin problemas, los cambios y renuncias no son más que reacomodos, el rumbo permanece incambiado y cuenta hoy con una importante legitimación social que se expresa en los porcentajes de aprobación del Presidente. No parece razonable esperar en la coalición de gobierno rupturas o crisis en el corto plazo.

Mención aparte merece la firma del acuerdo entre el PIT-CNT con las cámaras empresariales y el gobierno, donde la central sindical acepta un aumento del 3% y 4% en algunos casos en un contexto donde la inflación está en el entorno del 11%, asumiendo públicamente que los trabajadores sigan perdiendo salario, con la esperanza de que se detengan los despidos y que cuando mejore la situación económica se recupere parte del salario perdido. Esta capitulación sin lucha que no tiene precedentes en la historia reciente del movimiento sindical, expresa en carne viva el carácter de clase burgués del oportunismo, que entrega a la clase trabajadora.

La oposición progresista viene con dificultades para crecer y recomenzar el acumulado electoral de cara a las elecciones del 2024, las iniciativas que están impulsando y que articulan principalmente desde el PIT-CNT y la sumatoria de sellos que tiene por nombre Intersocial, principalmente la lucha contra la LUC, están teniendo poca llegada a las grandes masas.

La LUC es en sí, en el contexto actual de fuerte ajuste a la clase trabajadora, una lucha enteramente diversionista. Más allá de que en algún caso puntual se logró arrastrar a sectores de la clase trabajadora, los movimientos y coordinaciones contra la LUC que se vienen armando y en los que se busca comprometer a todos los sectores del movimiento social, tienen un carácter esencialmente pequeñoburgués y están hegemonizados por el progresismo, en sus formas, en su composición y en su discurso.

Con una suerte de oposición al oportunismo en el movimiento social, y principalmente sindical, se vienen referenciando algunos sectores anarquistas y filo anarquistas, que en la historia reciente -en congresos y en las últimas elecciones nacionales- han demostrado que su actitud no rebasa las poses y el marco de lo permitido. Este sector viene legitimando lo actuado por la conducción a la que se plantean como oposición, contentándose por presentar cada tanto una moción un poco más crítica, o hacer alguna actividad un poco más independiente, pero siempre en la agenda y el discurso que marca la conducción mayoritaria. Esta corriente de “oposición” es parte integrante, en los hechos, en una esfera más amplia, de la gran corriente burguesa en el movimiento obrero que es el progresismo.

Por otro lado, lo que podemos llamar izquierda extrafrenteamplista viene sufriendo una crisis importante, plantea hoy en día una política seguidista, a veces abiertamente, como cuando muchos sectores a los que nos referimos convocaron a apoyar al Frente Amplio en el balotaje. En general se vienen sumando con la esperanza de crecer a todos los armados y coordinaciones que se están generando para enfrentar la política del gobierno, se pliegan a las acciones que el progresismo logra impulsar, a veces no directamente, con la esperanza de que mostrándose más combativos o más críticos puedan crecer en estas. Pero es un error creer que todos estos espacios o luchas están por fuera de la esfera del progresismo, son espacios atrasados políticamente, tomados por un impulso como la indignación, lejos de poder tener una perspectiva de clase y como decimos hegemonizados por la pequeña burguesía. Los intentos de que en los mismos se resuman algo independiente del progresismo están condenados al fracaso.

Como Partido Comunista Marxista Leninista nos toca asistir a esta coyuntura complicada con determinación en nuestras tareas y firmeza en nuestros principios, hoy en nuestras posiciones políticas e ideológicas caminamos en soledad. Es fundamental desechar consignas idealistas como “unidad de la izquierda”, rechazar todas las luchas que se están planteando como hegemónicas como el antifascismo como una pose o moda, la lucha de la mujer desde una perspectiva feminista y posmoderna, el ecologismo desde una visión pequeño burguesa, entre otras, y dirigir la atención a la clase obrera, a las clases trabajadoras y a los sectores de la pequeña burguesía que están dispuestos a tomar la perspectiva de la clase obrera, poner el foco en las luchas apoyados en las necesidades materiales y concretas, para cumplir la tarea más importante de esta etapa: fundir la ideología del marxismo-leninismo con la clase obrera y los sectores más avanzados de otras clases populares.

En un momento donde no van a haber grandes quiebres políticos, ni importantes cambios en los grados de participación y movilización de la clase trabajadora, tenemos que mantener un trabajo paciente entre las masas, pero a una manera comunista, con ímpetu revolucionario, sentido práctico, disciplina y vocación de reflexión y análisis teórico y político.

Convocamos a la clase trabajadora a superar la desmoralización, a recomponer los lazos de unidad y solidaridad de clase, a levantar un programa propio y defender en la sociedad sus genuinos intereses, a resistir el ajuste, a recuperar los sindicatos para los trabajadores, a elevar las miras y ver el horizonte de superación del capitalismo y construir la sociedad socialista, donde los frutos de nuestro trabajo se viertan para el beneficio colectivo, donde se sienten las bases materiales para superar todas las injusticias sociales y para que todos los individuos se realicen plenamente.

Con la convicción de que nuestra lucha dará sus frutos en una senda clara: la construcción del Partido de la clase obrera, un Partido para la revolución, que nos pondrá en la senda de la construcción del socialismo.

¡Por el Poder Popular y el Socialismo!

Comité Central ampliado del 12 de julio de 2020
Partido Comunista Marxista Leninista de Uruguay

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