Informe coyuntura abril 2020 y nuestras tareas

Informe coyuntura abril 2020 y nuestras tareas

  • La pandemia del COVID 19, que llegó a nuestro país a mediados de marzo, expone la fragilidad del actual ordenamiento social regido bajo la égida del mercado y coloca a la humanidad frente a enormes e inéditos desafíos.
  • Cuando el nuevo gobierno se aprestaba a presentar en el parlamento la Ley de Urgente Consideración como plataforma de lanzamiento de su política de continuidad y profundización del ajuste, que ya estaba en curso, la aparición de los primeros casos de Coronavirus modificó radicalmente la agenda política.
  • Esto que pretende presentarse como una crisis únicamente sanitaria es en realidad un acelerador de una crisis  económica y social, de alcance mundial.
  • A contrapelo del relato que desde el progresismo se quiso instalar, el gobierno de la coalición multicolor encabezado por el Partido Nacional  actuó con celeridad tomando medidas que limitaron en gran medida el contacto social, sin llegar a la cuarentena obligatoria y sirviéndose de una estrategia comunicacional excelentemente pensada.
  • Apareciendo a diario en los medios de comunicación, generando expectativa en la población sobre cada anuncio diario donde se da el parte oficial del avance del virus y se adelantan gradualmente las medidas que se van implementando.
  • El progresismo ve como el relato que intentó construir luego de perder el gobierno se desvanece ante la realidad y frente a los ojos de las masas.
  • Habiendo inicialmente orquestado sus ataques a la LUC, al aparecer la pandemia quedó sin plan y a lo que atinó fue a exigir la cuarentena obligatoria de inmediato.
  • El gobierno nuevamente respondió con una buena estrategia comunicacional y a su vez el necesario aislamiento social y el resto de medidas prescritas por las autoridades sanitarias se cumplen en el Uruguay con un más que aceptable nivel de disciplina.
  • En medio de la pandemia el gobierno multicolor ha terminado de echar por tierra el relato progresista:
    • Los que venían a desmantelar el MIDES hacen de este ministerio el epicentro de su política de contención de los efectos sociales, se duplica el monto de las tarjetas asistenciales, se implementan novedosos sistemas de canastas alimenticias, se abren refugios y hasta hoteles de 24 horas para atender a la población con mayor vulnerabilidad, y se le inyecta una importante suma de dinero a las arcas del ministerio.
    • Se aumentan las asignaciones familiares, se prolongan y flexibilizan los envíos al seguro de paro, se difieren vencimientos de deudas a los créditos al consumo, se extienden las líneas de crédito social y se instrumenta un paquete de créditos blandos para pequeños comerciantes y productores.
    • Los que venían a arrasar con los consejos de salarios y a barrer con los derechos conquistados, acuerdan con las cámaras empresariales y el PIT CNT, la postergación de la convocatoria a los consejos de salario. El ministro de trabajo recibe elogios por su actitud dialoguista por parte de los principales referentes de la conducción sindical.
    • El gobierno crea el “Fondo Coronavirus”  nuevamente con una estrategia comunicacional que lo deja muy bien parado frente a la opinión pública, se comienza por anunciar el descuento del 20% de los salarios de los cargos políticos electivos, incluyendo al propio presidente y los cargos de particular confianza a todo nivel, medida que despierta simpatía evidente, que le toca los privilegios a los que nunca fueron tocados y resume una aspiración de buena parte de la ciudadanía.
    • Unido a esto se procede al descuento escalonado de entre 5 y 10% al salario de los funcionarios públicos (exceptuando a los de la salud) cuyos ingresos superen los ochenta mil pesos líquidos. Esta medida abre el debate, por un lado, considera salarios privilegiados a los que ganan menos que una canasta familiar (80.000), enfrenta trabajadores contra trabajadores, estigmatiza al funcionariado público, sienta un precedente preocupante en materia de tocar los salarios y la cifra estimada de recaudación por esta vía resulta más que insuficiente para afrontar la situación, se calcula que se recauda por esta modalidad entre 12 y 15 millones de dólares al tiempo que se anuncia un endeudamiento con organismos financieros de crédito en el orden de los 1500 millones de dólares. 
    • El Fondo se completa con donaciones de empresas que luego podrán utilizar para exonerar impuestos, pero se plantea bajo la “solidaridad histórica” de los uruguayos.
  • El progresismo aquí nuevamente intenta salir a flote, comienza a exigir que se toque también al capital, planteandolo de manera general y no con propuestas concretas de cómo hacerlo.
  • Es claro que no se toca al capital ni a sectores con mayor capacidad contributiva, ni a las zonas francas, ni a la banca, ni a las inversiones extranjeras, ni a los exportadores favorecidos por el aumento del dólar, pero ¿cabría esperar que un gobierno del Partido Nacional y su coalición lo hicieran?
  • La demagogia social de la derecha está dando sus frutos por el momento, la imagen favorable de Lacalle Pou ha crecido mientras que las fuerzas del “progresismo” recientemente desalojadas del gobierno se encuentran desconcertadas y sin iniciativas serias limitándose al llamado a la “unidad nacional” y viéndose obligados a reconocer que su crisis interna los muestra cada vez más débiles frente al gobierno y la población en general.
  • Desde las filas del movimiento obrero y sus corrientes mayoritarias, se levantan un conjunto de medidas, muchas de ellas justas y acompañables, pero que no rebasan ningún marco que amenace seriamente el interés del capital, que no sea concedible por la burguesía en aras de mantener la paz social.
  • Una vez más la dirigencia oportunista coloca al movimiento obrero como un actor del pacto social, extendiéndole la mano al gobierno y a las cámaras empresariales, intentando no “poner palos en la rueda” y desarrollando una extendida acción solidaria desde los sindicatos como única respuesta práctica, la cual no tiene tampoco ninguna perspectiva más que la solidaridad en sí misma: cuando pase la necesidad, todo volverá a su cauce.
  • En resumen el escenario se presenta con un importante vacío político que deja el progresismo que no logra recomponerse ni de la derrota electoral ni del actual éxito del gobierno frente a la ciudadanía, en parte por no tener un rumbo definido, en parte porque no logran cohesión entre sus diferentes componentes.
  • También porque contrariamente a suposiciones previas que algunos hacían durante la campaña electoral sobre el rol del progresismo desde la oposición, hoy vemos como algunos de sus partidos que dirigen en este momento los sindicatos y gremios mantienen de fondo su política de conciliación de clases, no logran poner sobre la mesa planteos superadores del marco establecido.
  • Fuera de la lucha política, la llegada de la pandemia a nuestro país exacerba los problemas económicos y sociales: se superaron los 90.000 envíos al seguro de paro, agregado a que a fines de 2019 según cifras oficiales los desocupados rondaban los 150.000, esta cifra sube en esta coyuntura, así como los miles de trabajadores informales (409.000 según datos oficiales). En esta coyuntura sanitaria, la situación de las mujeres de la clase trabajadora se complejiza aún más, ya que la mayoría posee trabajos más precarios, y a esto se suma la tareas de cuidado que dada la suspensión de clases recaen sobre todo en las mujeres. También debemos señalar que la situación de confinamiento, hace que crezca el riesgo de sufrir violencia doméstica para mujeres y sus hijos.
  • Todos estos aspectos exponen la debilidad del sistema económico y social en que vivimos, y evidencia la incapacidad del mismo para sostener condiciones que permitan a todos los trabajadores del país una vida digna.

Los comunistas en este escenario

  • En este escenario los comunistas debemos actuar, puesto que cuando se genera un vacío, alguien lo va a llenar, y es nuestra obligación ser actores activos de esta nueva realidad.
  • Por ello se han dedicado importantes esfuerzos al trabajo territorial, con destacado trabajo de camaradas que han logrado en pocas semanas avances incuestionables.
  • Nos proponemos que el fenómeno de las ollas populares sea germen de organización y con el tiempo supere su etapa solidaria-asistencial para pasar a una etapa de organización política  genuina en los barrios.
  • A nivel sindical debemos abocar mayores esfuerzos para intervenir en la disputa interna del movimiento sindical donde también se expresa el vacío del progresismo, en ese sentido la aparición pública de una corriente sindical que exprese nuestra línea es una necesidad urgente.
  • La posición del partido frente a la crisis debe expresarse en todas sus tácticas y vínculos con las masas, así como es dolorosa para el pueblo, la crisis es también una oportunidad si sabemos intervenir en ella con ideas justas, disposición militante y audacia programática.
  • Las clases dominantes buscarán por todos los medios descargar el peso de la crisis sobre los hombros de los trabajadores, cómo enfrentar esto desde la clase obrera y demás sectores populares  es el debate que debemos encarar.
  • Sabemos que el actual gobierno es un representante de una facción del capital, que actúa con una demagogia que hoy viene dando resultados.
  • Sabemos que el progresismo es también expresión del capital, con el adicional que son a su vez representantes del mismo en las filas de la clase trabajadora, es con ellos con quienes disputamos la orientación de las masas.
  • Por ello debemos denunciar su hipocresía, además de señalar lo evidente cuando exigen que se “toque los beneficios del capital” que ellos no tocaron en sus 15 años de gobierno, es poniendo sobre la mesa formas concretas de hacer eso que quedan en evidencia. Ya que si examinamos con atención tanto las propuestas oficiales del Frente Amplio como el punteo de medidas del PIT-CNT, nunca aparece de qué manera concreta será el capital el que pague y no los trabajadores.
  • Por eso como consigna para disputar las masas es importante traducir el debate a planteos concretos, como aumentar el IRAE o el impuesto al patrimonio, exigir no el seguro de paro sino licencias extraordinarias para que no se pierda salario ni puestos de trabajo, entre otros ejemplos.
  • Pero al capitalismo no se le puede pedir lo que no puede dar; los comunistas sabemos que la característica fundamental de las crisis económicas del capitalismo es la pérdida de ganancia del capital, la destrucción de fuerzas productivas, y que la única salida posible en el marco de este sistema es un aumento de la ganancia, que es una mayor extracción de plusvalía, es decir, aumentar la explotación de la clase trabajadora.
  • Esto último no es ya una consigna sino el funcionamiento del capitalismo científicamente verificado por nuestra teoría, por tanto debemos también plantear, que la única forma en que se haga real que la crisis no la paguen los trabajadores es superando el modo de producción capitalista y construyendo el socialismo.

PCMLU – COMITÉ CENTRAL – 12 ABRIL 2020

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